Historia de La Palma

Pintura La Ciudad de La Palma
El año 1973 fue decisivo en la historia de La Palma. En este año, llegó de San Salvador el pintor Fernando Llort. Llort, ahora artista conocido en todo El Salvador, e internacionalmente, nació en San Salvador en 1949, el tercer de 6 hermanos. Desde el principio le gustaba dibujar, cómo dice el mismo “desde pequeño me gustaron los trabajos manuales y en el colegio siempre me ponían a dibujar los mapas en la pizarra.” Estudió en el Liceo Salvadoreño, donde obtuvo su bachillerato, y se matriculó en la Universidad del El Salvador para estudiar arquitectura. De allí su vida tomaría una dirección más internacional-global, y más enfocada en el arte.
En 1968 Fernando estaba estudiando en Francia cuando se enamoró decisivamente del arte. Se dedicó al arte, estudiando en Bélgica, y luego en la Universidad de Baton Rouge, Louisiana.
A su regreso al país en 1973, decidió mudarse y vivir en La Palma. De esa decisión, Llort explica, “decidí irme a vivir allí porque era lugar que desde pequeño me atraía mucho y donde íbamos con mi familia a pasar las vacaciones. Su ambiente de alpes me sirvió para inspirarme.” Cuando Llort se encontró en La Palma, se unió dos cosas, el dibujo y el ambiente de La Palma, que en su sinergia inspiró el desarrollo de la artesanía, con su propia estética: Estilo Palmeño.
Alrededor de Llort, desde su llegada en La Palma, creció un pequeño grupo de artistas, quienes en este mismo año de 1973 formaron una comuna artística, que se convertiría en el primer taller artesano de La Palma. Al principio trabajando en madera, pronto vino el descubrimiento de la semilla de copinol como materia prima, ahora uno de los componentes del arte Palmeño más conocido. Decidieron entonces nombrar a su taller La Semilla de Dios. Se legalizó como cooperativa en 1977, y Llort siguió trabajando allí hasta 1979.
La Semilla de Dios durante los 70 funcionó no solo como el primer taller artesanal, sino también como fuente de trabajo, capacitación e inspiración para los jóvenes trabajando allí. A mediados de los 70, estos jóvenes empezaron a formar sus propios talleres. Al llegar a 1980 había alrededor de 14 talleres. El estilo ha cambiado y sigue evolucionando, sin perder de vista el patrimonio cultural. Hoy en día, La Palma cuenta con alrededor de 100 talleres en casco urbano, y unos 35 en el área rural. Este es el gran impacto de un hombre visionario en un pueblo entero.


